Este estudio, publicado en la revista estadounidense de salud Circulation en marzo pasado, registra que América Latina tiene las tasas más altas de infarto en el mundo. Pacientes de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Guatemala y México participaron de este trabajo en el que se comparó el caso de 1.200 individuos que habían sufrido un ataque al corazón con las condiciones de otros 1.800 que no presentaban ninguna enfermedad coronaria.
El problema se torna aún más preocupante por la creencia de que la extracción de la grasa abdominal disminuye los problemas cardiacos, pero este método "no elimina la grasa que se acumula en las arterias, la vesícula, el hígado y el mismo corazón", refiere el cardiólogo Roberto Lecaro. En todo caso, la grasa periférica (aquella que está dispersa en el organismo) no provoca los daños que la anterior.
Sin embargo, el cirujano estético Roberto Bitar afirma que el reducir la masa corporal en esta zona contribuye a que el corazón se esfuerce menos y funcione mejor. Lo importante, anota, es mejorar la alimentación, eliminar grasas, carbohidratos y hacer ejercicios.
Un método "casero" para determinar si una persona es propensa a sufrir problemas cardiacos consiste en medirse la cintura con una cinta métrica por encima del ombligo y comprobar si se tiene más de 80 cm, en el caso de la mujer o más de 90 cm en el de los hombres. Si se sobrepasa esos números y además sufre de hipertensión, colesterol alto, come frituras y fuma, la persona corre el riesgo de sufrirlos, dice Lecaro.
Según el estudio Interheart, el perímetro abdominal de cuidado es cuando la mujer supera 88 cm y los hombres, 102 cm.
De una u otra manera, el problema es visible en la sociedad y el número de hospitalizaciones lo demuestra. Lecaro afirma que en el Ecuador 16 mil hombres y 18 mil mujeres se internan cada año por problemas al corazón, hipertensión, diabetes y otros trastornos relacionados con la obesidad.
Tratamientos
Aunque actualmente es posible conseguir una 'cinturita' con tratamientos reductores o con una lipoescultura o abdominoplastia (en el primero se hace una extracción de la grasa y en el segundo se acompaña de un estiramiento del abdomen), ello no garantiza que se deje de padecer enfermedades coronarias, presión y colesterol elevados o diabetes.
"Las cirugías plásticas no son para evitar las enfermedades, sino para mejorar la figura", admite la médica estética Martha Naranjo, que dirige el Centro estético Splendor.
Mientras que la nutricionista Narcisa Zambrano explica que existen dos tipos de colesterol, uno bueno (HDL) y otro malo (LDL). El primero debe estar por encima de 50 miligramos y el segundo por debajo de 100. Entre los dos, la cifra debe ser inferior a 200 miligramos por 100 mililitros.