Los investigadores estiman que se evitarían 250.000 casos de cáncer colorectal y 350.000 casos de cáncer mamario (para un total de 600.000 casos), simplemente aumentando la ingesta de vitamina D3, especialmente en los países situados al norte del ecuador.
Sus investigaciones evaluaron la relación dosis-respuesta entre la vitamina D y el cáncer, demostrando que a menores niveles de vitamina D, mayores fueron los riesgos de padecer cáncer colorectal y mamario.
Los efectos protectores de esta vitamina se presentan con niveles sanguíneos entre 24 a 32 nanogramos por mililitro (ng/ml). En los EEUU, los niveles oscilaron entre 15 a 18 ng/ml, durante el último invierno.
Investigaciones previas sugieren que el incremento de los niveles hasta 55 ng/ml es lo óptimo para prevenir cáncer.
Para aumentar los niveles de vitamina D3, los investigadores recomiendan una combinación de medidas dietéticas, suplementos vitamínicos y exposición a la luz solar durante 10 a 15 minutos diarios con, por lo menos, exposición del 40 % de la superficie cutánea.