En Chicago y Los Ángeles se ha impuesto esta condición para ayudar a la sociedad a evitar la obesidad, una de las principales causas de las enfermedades cardiovasculares”.
El Dr. Fuster, quien además es Doctor Honoris Causa por quince universidades, señaló que si las leyes fueran racionales también serían más estrictas con los fumadores (ya que el tabaco es otro de los factores que aumenta el riesgo de infarto), y obligarían a las personas a medirse la tensión arterial una o dos veces al año.
Fuster añadió que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de fallecimiento y que por ello se deberían empezar a tomarse medidas serias. Según sus declaraciones, sólo 10% de las personas que han padecido un infarto toman la medicación adecuada. Además, informó que sólo 30% de estos pacientes toma precauciones, tales como una alimentación sana o la práctica de ejercicio a diario, para no volver a reincidir.
También señaló que la mayoría de los enfermos, al no seguir las pautas correctas, alargan su enfermedad hasta la muerte, cuando podrían tener una mejor calidad de vida.
En este sentido, anunció que se están investigando nuevos tratamientos que, además de ser más baratos, tendrían más éxito. Aunque subrayó que la única solución a esta epidemia pasa por educar a jóvenes y niños y concienciar a la sociedad de que un cambio de hábitos es posible.