La Dulcamara es una planta trepadora que crece en Europa y Asia, extendiéndose por todo el mundo. Su nombre científico se lo debe al botánico francés Gastón Bonnier, quién conoció la planta en Manaos-Brasil y en el alto Amazonas.
El doctor Cevallos explica que este fármaco, descubierto en 1976, frena el desarrollo de tumores malignos. Es utilizado especialmente contra el cáncer de próstata.
La patente permitirá que la propiedad de la fórmula, denominada “BIRM” le pertenezca a Cevallos durante 21 años.
La aprobación se concretó el 31 de julio del 2007, pero Cevallos lo difundió recién en las últimas horas.
La publicación detalla la decisión tomada por la Oficina de Patentes y señala que “el doctor Mark Soloway, jefe de Oncología urológica de la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami (UM) y miembro del Centro del Cáncer, consideró los estudios preliminares de pacientes que utilizaron el BIRM, y al ver los resultados tomó el tema en serio, por lo que solicitó a los investigadores de la UM que lo investiguen”.
Luego de obtener los resultados de las investigaciones hechas por la UM se obtuvo la patente del producto, lo que le valió una donación de USD 1,2 millones por parte de los institutos nacionales del Centro de Salud para la Medicina Complementaria y Alternativa. Con este fondo se extenderán los estudios e investigaciones”.
La patente otorgada al BIRM, lo considera como “Compuesto contra el cáncer de próstata con usos terapéuticos”.
Cevallos señala que el registro de propiedad intelectual se obtuvo gracias al trabajo que desde el 2000 emprendió un bufete de abogados. Según el investigador, todo el trabajo costó $200.000.
Según el Miami Herald, “el descubrimiento del BIRM tiene a decenas de científicos rastreando la composición química de la planta, incluso utilizando la resonancia magnética nuclear para complementar el estudio, ya que la materia prima proviene de una especie vegetal no registrada”.
Mark Soloway busca por este medio una forma de tratar a los pacientes cuya enfermedad “ha vencido a los medios tradicionales”. “Muchos de nuestros remedios vienen de cosas como medicinas herbales”, afirma Soloway y añade que “no todos los fármacos son salidos de tubos de ensayo”.
Punto de vista
Edwin Cevallos. Oncólogo e investigador
‘La segunda fase es pasar la FDA’
Una vez que el BIRM fue patentado a mi nombre, ahora buscaremos que se registre en la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés).
Al Gobierno ni a nadie de su país natal (Ecuador) le interesa este tema y tengo que seguir trabajando con la Universidad de Miami, que continúa los estudios clínicos.
Una vez que ello termine, acudirá a la FDA y obtendrá su registro. Entonces una cosa es la patente y otra la FDA. Es como si aquí tengo una patente de la mejor manzanilla, pero necesito un registro sanitario para poder vender ese producto.
Hemos trabajado bastante con los abogados y esto es un gran paso para nuestro producto.
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