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La teoría expuesta por el periodista alemán Ray Moynihan en su libro “Medicamentos que nos enferman” y que hace relación a la industria farmacéutica la cual, aparentemente, a través de lo que él llama “males inventados”, está terminando por convertirse en una verdadera mina de oro, no tanto para el desarrollo de la investigación científica de la medicina, como para el desaforado crecimiento económico de tales industrias.
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| Y es que para la tesis de Moynihan, y en apoyo suyo, existe el antecedente de un estudio publicado por la revista Nature en el cual se revelaba que “70% de los médicos que elaboraron guías para tratar enfermedades, tenían conexiones financieras con laboratorios farmacéuticos”.
Según Moynihan, las enfermedades inventadas son aquellas que “transforman procesos naturales o etapas de la vida normales en algo que debe recibir medicamentos”, y cita, entre otras, la menopausia, la disfunción eréctil, el colesterol, la calvicie, la timidez, la tristeza, la baja estatura, la pereza, la disfunción sexual femenina, el aumento de peso, la osteoporosis y la andropausia, rematando sentencioso con su implacable dedo acusador: “la mayoría son empresas farmacéuticas y grupos de médicos que aumentan síntomas o crean dolencias. Es un negocio. Para cada droga inventan un mal. Procesos normales como el envejecimiento, el embarazo, el parto, la infelicidad o la muerte tienen un fármaco a su servicio”.
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