| El equipo de Turner evaluó los resultados de ensayos clínicos que involucraban a 12.564 pacientes y que fueron presentados a la agencia americana FDA (Food and Drug Administration) sobre 12 fármacos aprobados entre 1987 y 2004. Después, los autores hicieron una exhaustiva búsqueda en la literatura científica para identificar qué resultados habían sido publicados en revistas médicas. Se comparó además la versión publicada en las revistas científicas con la versión de la FDA sobre los resultados.
Los investigadores encontraron que, de acuerdo con la literatura publicada, 94% de los estudios tenía resultados positivos, mientras que los datos que maneja la FDA mostraban que tan sólo la mitad de los ensayos (51%) eran positivos.
Asimismo, los investigadores detallan que los estudios con resultados positivos (a excepción de uno de ellos) fueron todos publicados, mientras que la mayoría de los estudios con resultados negativos (33 de 36) no fueron publicados o bien fueron publicados si mostraban resultados positivos en contradicción con las conclusiones de la FDA. Los ensayos no publicados (31%) involucraban a nada menos que 3.449 pacientes, concretan los autores.
Sesgos
Según comenta Turner: "la publicación selectiva de datos puede guiar a los prescriptores y a los pacientes a creer que los fármacos son más efectivos de lo que realmente son". El experto advierte que " los antidepresivos son menos eficaces de lo que la literatura científica señala". Los autores vieron que cuando todos los estudios eran combinados usando la técnica estadística del metanálisis, cada uno de los fármacos era superior a placebo. Sin embargo, los análisis mostraron que cada uno de los antidepresivos, basándose en los datos de la FDA, era menos efectivo de lo que indicaba la literatura publicada.
Turner detalla que, de los fármacos estudiados, seis eran inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (SSRI), tres eran inhibidores de la recaptación de la serotonina y la norepinefrina (SNRI), y a los otros tres el autor los identifica como miscelánea.
Los autores no señalan quién es responsable del fenómeno: los autores de los estudios, las compañías farmacéuticas o las revistas científicas, por no mostrar todos los datos; los editores, que eligen publicar más estudios favorables que desfavorables, o ambas partes, pero denuncian que una selección de los estudios podría tener consecuencias adversas para investigadores, participantes en los estudios, profesionales sanitarios y pacientes.
Abogan por el acceso público a los datos
El investigador principal del estudio de NEJM, Erick Turner, comenta que, para los doctores, los artículos de revistas médicas son la fuente más fidedigna de información médica, pero recomienda ser crítico: "cuando alguien te presenta un estudio positivo habría que preguntarse: ¿cómo puedo saber que los resultados que me muestran concuerdan con el protocolo de estudio original? ¿Y cómo puedo saber que no hay otros estudios que no me están mostrando?"
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