La conclusión de esta revista médica aparece luego que los cardiólogos reunidos en la conferencia anual del American College of Cardiology, realizada recientemente en Chicago, vieron por vez primera los resultados completos de un estudio clínico de dos años de duración, que demostró que los mencionados fármacos fallaron en retardar, e incluso pudieran acelerar, el crecimiento de placas de ateromas en las arterias, las cuales se correlacionan directamente con ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares.
Ambos fármacos se encuentran entre los medicamentos de mayor venta en el ámbito mundial, con estimados cercanos a $5 billones el año pasado. Cerca de cuatro millones de norteamericanos las utilizan. Por estos motivos, Merck y Schering-Plough, empresas farmacéuticas que producen Vytorin y Zetia, comentaron que, a pesar de los resultados de este estudio, continuarán promoviendo sus medicamentos como fármacos de primera línea para disminuir el colesterol.
Muchos científicos comentan que las compañías farmacéuticas exageran las evidencias de la efectividad de sus fármacos, y que los médicos no deberían prescribirlos. En estos momentos, no existen evidencias que demuestren que Vytorin y Zetia ayuden a los pacientes, comentó el Dr. Harlan Krumholz, cardiólogo de la Universidad de Yale. “Estos fármacos pueden ser dañinos”, agregó Krumholz durante un panel que evaluó los resultados del estudio. “El conocer que estos fármacos disminuyen el colesterol, no significa que se conozca lo que le hace a los paciente”, dijo el Dr. Krumholz.
A diferencia de otros medicamentos para disminuir el colesterol, llamados estatinas, que bloquean la producción hepática de colesterol, Zetia bloquea la absorción intestinal del colesterol que se ingiere en la dieta diaria. El Vytorin es un fármaco que combina Zetia con una estatina llamada Zocor.
El colesterol LDL es un factor de riesgo conocido para enfermedades cardiacas, por lo que los médicos han ASUMIDO que su disminución podría reducir los riesgos de ataques cardiacos o accidentes cerebrovasculares, sin embargo, probar que un fármaco disminuye esos riesgos requiere de un estudio clínico multicéntrico sobre 10.000 o más pacientes, lo que resulta sumamente costoso. Aún no se ha realizado con Vytorin ni Zetia.
Como resultado, los médicos que prescriben estos fármacos lo hacen sin contar con evidencias, comentó el Dr. Steven Nissen, cardiólogo de la Clínica Cleveland y miembro del consejo consultivo de la FDA. “Recomiendo a mis colegas que utilicen estos fármacos como último recurso”, agregó Nissen.
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