Según denuncia la Coordinadora Ecologista de Asturias, la dilación -entre cinco y diez años- en la aparición de la enfermedad desde la exposición a las partículas que emiten estas plantas podría significar la existencia de un número superior de casos de cáncer respecto a los que han sido diagnosticados en la región.
El estudio determina, por ejemplo, que el riesgo de padecer cáncer en los tejidos blandos es 22 % superior en las personas que viven en las proximidades de una planta incineradora, seguido por el de hígado, con 16 % más de riesgo, y el de mama, en las mujeres, con 9 % más de peligro. |