El 52,5% de los compradores de plantas medicinales las adquieren en herbolario, según una encuesta de Infito (Centro de Investigación sobre Fitoterapia). Otro 15% lo hace en la farmacia y un 8,4%, en el supermercado. El resto se dispersa en centros de dietética y parafarmacias, entre otros. El 'boom' de lo natural ha tomado también las farmacias que lucen cada vez más estanterías 'verdes' frente a los productos de los laboratorios químicos se vende en caja blanca de colorido interior. Pero las boticas no se han hecho con el mercado de las plantas medicinales ni el farmacético, titulado capacitado, se ha constituido en consejero principal.
Y es que uno de cada tres consumidores españoles utiliza las plantas medicinales con fines terapéuticos. Para el resto se trata de prevención o alivio más que de curación. «Es una buena herramienta terapéutica cuando se utiliza bien. Todos sufrimos problemas en algún momento: estreñimiento viajero, nervios, o simplemente nos cuidamos. Ahí las plantas funcionan bien, aunque siempre bajo supervisión del farmacéutico que conoce su salud y los medicamentos que toma», explica María José Alonso, vocal de fitoterapia en el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, quien detecta una tendencia hacia lo natural «mitificándolo, como si todo fuese bueno».
Consumidor informado
«Por ejemplo el ginkgo biloba está regulado como medicamento y también se vende libremente. Tiene una acción terapéutica vasodilatadora y se usa en casos de falta de riego cerebral, en problemas de circulación en las piernas. Sin embargo hay que tener cuidado en pacientes tratados con anticoagulantes», matiza Alonso.
Aquellos que confían en las hierbas tradicionales para aliviar sus dolencias muestran más confianza en los amigos -asesor del 31%- y en el dependiente del herbolario -ayuda principal del 30,9%- que en el el farmacéutico, al que acuden el 9,3%.
Izascun Guerra Calzada regenta el herbolario Mundo Natural en Valladolid y ha vivido la diferente percepción del negocio por parte del público. «Las plantas medicinales eran antes una cosa de locos y ahora es un mercado en auge. Por eso hay que regularlo, porque si no en el sector entra de todo, desde el que hace fórmulas 'mágicas' al profesional que se está constantemente preparando».
La gran variedad de productos que se expenden en su herbolario tienen dos características comunes. «Aquí todo es natural, desde las hierbas hasta los comprimidos que vienen sin recubrir, sin lactosa ni colorante sólo la planta prensada», cuenta Izascun. A la planta seca para infusiones, le sigue en popularidad las cápsulas.
«Son concentrados de extracto de la planta muy cómodos. La cápsula es de patata para evitar gelatinas animales, plásticos y colorantes». Y aunque el hinojo del herbolario sirve para lo mismo que el de farmacia, el primero no puede llevar ninguna indicación terapéutica en el envase.
Izascun advierte de que no todo es inocuo. «Hay que tener cuidado con las esencias, no se puede usar para infusión pues en esa forma los principios activos pueden ser tóxicos. En el conjunto de la planta no hay peligro, en cambio sí hay riesgo si se aísla».
Trastornos digestivos y nervios son los que predominan entre el público que busca alivio en las plantas medicinales. «Por ejemplo para los estreñimientos, hasta los laxantes vegetales crean hábito a la larga, por eso se recomienda tomar fibra. Pero siempre que se toma fibra hay que acompañarla de mucho agua», explica Guerra quien reconoce entre su público dos grupos, aquellos que se fían «de lo que les cuenta su vecina y cada vez más, consumidores muy informados, más exigentes, que valoran que todo sea ecológico». Productos etiquetados, con fecha de envasado, caducidad y procedencia, son los que deben demandar los usuarios si quieren garantías de lo que van a tomar.
La cuota de mercado de estos productos en España ronda el 4% frente al 30% de vecinos como Alemania y Francia, según la Asociación para el Autocuidado de la Salud. También varía su uso, los europeos confían en las usan para curar resfriados y mejorar la circulación sanguínea. |