De los 210 entrevistados, 21% usa estimulantes sexuales sin necesidad, lo que a juicio del doctor Fernando Santamaría, decano del Área de Ciencias de la Salud de INTEC, se debe a la ansiedad y a la presión social que impulsa a los jóvenes a conseguir una “mejor respuesta”.
“Esos jóvenes consumen estimulantes sexuales de manera abusiva, debido a la presión social que tiene que ver sobre todo con el hecho del mercadeo publicitario de estos medicamentos, diciendo que para ser un buen amante, un gran hombre dentro del campo sexual, se debe utilizar un tipo de medicamento para no tener más fallas”, explicó Santamaría.
Explicó que la alta incidencia se debe además a que los potenciadores no son medicamentos controlados, lo que permite su fácil acceso y obtención.
Advirtió que estos medicamentos pueden tener efectos secundarios graves y hasta ocasionar la muerte, si quienes los consumen padecen enfermedades cardiovasculares.
“Pueden ser adquiridos sin recetas en farmacias. Medicamentos de este tipo deberían ser recetados porque pueden tener efectos secundarios. Hay personas que no saben que padecen por problemas cardiovasculares y corren el riesgo de hasta perder la vida”, manifestó.
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