Así lo han puesto de manifiesto varios científicos internacionales en la presentación de un congreso sobre "Citotoxicidad, muerte celular y sistema inmune", que reúne en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza (UZ) a 120 investigadores procedentes de 24 países.
El congreso, que se celebra hasta el sábado día 20, se centra en una novedosa línea de investigación como es la inmunoterapia contra los tumores cancerígenos, que no es una vacuna contra el cáncer, ha explicado Alberto Anel, de la UZ, quien ha subrayado que se trata de comprender los mecanismos por los que determinadas células del organismo son capaces de matar a las células tumorales.
Entendiendo esos mecanismos, posteriormente se podrá intervenir en los tumores, además de en otras enfermedades producidas por virus o bacterias, una investigación básica que podrá ser trasladada en un futuro no muy lejano a la clínica, ha agregado.
Peter Krammer, del Centro de Investigación sobre el Cáncer de Heidelberg, en Alemania, ha subrayado que es entendible la "cierta ansiedad" que existe por encontrar, a ser posible mañana mismo, una cura contra los tumores cancerígenos, pero existen 300 tipos diferentes y dentro de ellos también diversas clases.
El cáncer es muy complicado, en una enfermedad casi individualizada, que necesita un tratamiento específico y un estudio en cada caso, ha señalado.
Por eso, se deben aplicar tratamientos combinados para su eliminación completa y es absolutamente necesaria la investigación básica y buscar diferentes vías para matar las células tumorales.
En su centro de investigación, Krammer ha explicado que estudian lo anticuerpos, "armas" del sistema inmune que son capaces de destruir a las células tumorales, y los linfocitos T "asesinos" para matar de forma específica a esas células.
Sin embargo, ha señalado que existen problemas como el que también se vean afectadas las células normales, algo que ocurre en el caso de la quimioterapia, y el desarrollo de resistencias a los tratamientos.
Por ello, investigan cómo aumentar la especificidad para tratar sólo a las células tumorales, cómo romper su resistencia a los tratamientos y cómo eliminar hasta la última célula que puede esconderse en una metástasis del tumor en el futuro. Este científico se ha preguntado si es necesario tratar todas las células tumorales o sólo las denominadas células tumorales madre.
Ha agregado que, aunque se trabaja en conseguir vacunas para la prevención del cáncer en general, ha subrayado que es algo más complicado que para el caso concreto de los producidos por virus, como el del papiloma humano, aunque éstos sólo representan del 10 al 15% del total de tumores.
Por su parte, Pierre Golstein, del Centro de Inmunología de Marsella-Luminy, de Francia, ha explicado que las células normales son más sensibles a la muerte, pero las tumorales han aprendido a ser resistentes, y que la investigación básica trata de averiguar cuales son los mecanismos que llevan a esa resistencia.
Antes, ha agregado, se trataban los tumores un poco a ciegas con un fármaco al que el tumor era resistente, por lo que ahora se trata de buscar las alternativas.
Según Joseph Trapani, del Instituto de Investigación sobre el Cáncer Peter MacCallum de East Melbourne, de Australia, hace diez o quince años se consideraba que las células tumorales eran las que proliferaban en exceso, algo que es cierto, pero desde que se investiga en la muerte celular se ha aprendido que también pueden provenir de una eliminación defectiva.
Tras señalar la dificultad de entender el desarrollo de los tumores, un problema que no va a resolverse pronto, Markus M.Simon, del Instituto Max Planck de Inmunobiología de Friburgo, de Alemania, ha incidido en que congresos como el que se celebra en Zaragoza sirven para avanzar, para aprender unos de otros. |