Según señala el autor, durante muchos años informa de forma regular que está viendo a pacientes enviados con disfunción eréctil después de sufrir un ataque cardiaco, que le explican que habían desarrollado disfunción eréctil entre dos y tres años antes, un signo de alerta ignorado por sus médicos de cabecera.
Se sabe que la disfunción eréctil, un síntoma de enfermedad vascular en las arterias más pequeñas, dobla el riesgo de enfermedad cardiaca, un riesgo equivalente a ser un fumador moderado o tener antecedentes familiares inmediatos de enfermedad cardiaca. La disfunción eréctil en la diabetes tipo 2 ha mostrado ser un mejor indicador del riesgo de enfermedad cardiaca que la hipertensión o el colesterol alto.
Según Hackett, a pesar de estas evidencias la disfunción eréctil sigue siendo tratada como un aspecto del estilo de vida o del ocio en vez de como un trastorno que predice un problema de salud grave.
"Si se continúan ignorando estos aspectos sobre la base de que el cardiólogo se siente a disgusto mencionando la palabra 'erección' a sus pacientes o que tengan que enfrentarse a manejar una respuesta positiva, no puede seguir aceptándose y posiblemente, basándonos en la evidencia actual, sea clínicamente una negligencia", concluye Hackett. |