Un sistema de salud donde no prevalezcan estos intereses y los médicos podamos ejercer una medicina libre de prejuicios, libre de todo pensamiento que no sea el de curar, sería lo ideal.
En la medicina alternativa o natural, muchas de estas terapias están siendo investigadas para reforzar el sistema inmunológico, provocando “una defensa natural del propio organismo contra el cáncer”.
Algunos tumores han ascendido rápidamente como causa de mortalidad prematura en la población adulta, lo cual está asociado a cambios de estilo de vida, entre otras cosas.
Ejemplo de ello lo constituye el cáncer de pulmón, el cáncer de mama y hábitos dietéticos adquiridos por la mujer que contribuyen a incrementar el riesgo de esta entidad. De igual forma el cáncer de cuello uterino y estómago relacionado con exposiciones prolongadas a agentes infecciosos.
Lo cierto es que hay un hecho irrefutable que es la creciente demanda de estos tratamientos en los pacientes cancerosos (y no cancerosos) y esto nos obliga como oncólogos de profesión a estudiar y conocer sobre estas modalidades terapéuticas que pueden alternar y/o complementar los ya conocidos tratamientos oncológicos.
Las causas más manifiestas son: no encontrar en la medicina convencional una expectativa para su enfermedad, temor a las complicaciones de los tratamientos establecidos y un alto costo de los tratamientos.
Las terapéuticas alternativas más utilizadas son la homeopatía (controversial), las dietas (macrobiótica, vegetariana), medicina verde (hierbas secas o frutos milagrosos), o iscador (nombre comercial del muérdago, relajación, vitaminoterapia (antioxidante), tradicional china (acupuntura) y no especificada.
En mi opinión, si la acupuntura o la meditación, taichi, yoga o suplementos nutricionales ofrecen bienestar físico, emocional y espiritual a los pacientes con cáncer, es probable que su sistema defensivo se fortalezca por sí solo, incrementando las posibilidades de que su evolución mejore.
No es mi objetivo someter a un análisis científico cada uno de estos métodos, solo plantearme una filosofía con respecto a mi posición actual y futura. En estos momentos, muchos profesionales no aceptan ninguna de estas modalidades, lo cual constituye un error comprensible. Pienso que lo más racional es conocer y profundizar en todo aquello que pueda beneficiar al enfermo.
Dr. Alvaro Palacios/ Hemato-Oncólogo |