La fitoterapia consiste en la utilización de las plantas medicinales para prevenir y curar enfermedades. Este concepto nos da pie a argumentar con una evaluación seria y perfectamente definida por qué la fitoterapia puede ser un elemento de gran ayuda para la farmacia en estos momentos de crisis.
Según un estudio del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (Infito) realizado hace dos años, uno de cada tres españoles, en su mayoría mujeres, es consumidor habitual de plantas medicinales. Este consumo se realiza por tradición familiar, influencia del entorno o conocimiento de sus propiedades terapéuticas. Por lo tanto, el consumo ha aumentado y el interés por su uso es creciente, en cierta medida empujado por el desarrollo y la divulgación de aspectos relacionados con la ecología y la protección del medio ambiente que, sin tener nada que ver, han arrastrado de alguna forma a la fitoterapia con ellos, buscando el consumidor en todos los ámbitos substancias y remedios más naturales para mantener la salud. Lo lógico es que lleguemos a las cifras del resto de Europa, donde en países como Alemania el consumo representa más del 30 por ciento de los medicamentos sin receta.
A diferencia de lo que ocurre en Europa, es interesante constatar que la mayoría de los consumidores se dirigen al herbolario a comprar estos productos - 84 por ciento-. Además, han aparecido nuevos canales de distribución como parafarmacias, supermercados, etc., que con quien realmente van a establecer la competencia es con la farmacia. Un asunto muy importante, en el que partimos con ventaja en relación a nuestros competidores, es el aspecto preventivo en cuanto al uso de las plantas o productos derivados, algo que en muchas ocasiones se obvia o se olvida.
Así, la farmacia representa el primer escalón en el sistema sanitario.A ella es al primer lugar donde acude el paciente en busca de un consejo serio y establecido con buen criterio y conocimiento cuando tiene algún problema. Por ejemplo: a alguien que nos comenta la persistencia de catarros y resfriados durante el invierno podemos aconsejarle el uso de Echinacea o propóleo, para aumentar las defensas y prevenir la infección.
Los tipos de consumidores
La frecuencia en el consumo aumenta a medida que avanza la edad, dato que se corresponde con el uso de fármacos. No obstante, algo que se observa en la consulta médica desde hace unos años es que ha aumentado de forma considerable el número de niños cada vez de más corta edad cuyos padres optan por estos tratamientos, que consideran más idóneos para afecciones menores.
El grado de satisfacción es importante, lo que explica que el consumidor de fitoterapia lo haga de forma habitual y siempre como primera opción antes de acudir a su médico. Hay varios factores que influyen:
1. En pacientes mayores polimedicados, el aumento del miedo a los efectos secundarios relacionados con el uso de medicamentos químicos.
2. En los padres, la demanda de remedios más naturales y menos agresivos para solucionar los problemas menores de salud de sus hijos, y para prevenir su aparición.
3. Para todos en general, el cambio conceptual que ha calado en la sociedad actual, donde ya no solamente se trata de curar enfermedades, sino que el objetivo es no sólo no estar mal, sino estar mejor.
Cada vez hay más personas que confían en la fitoterapia para resolver sus problemas de salud, y se acercan a buscar consejo para ello. Por eso es importante adecuarnos a esta demanda, y tratar de conquistar ese mercado que la farmacia ha ido perdiendo.
Su inclusión en la oferta de la farmacia supone un nuevo campo de acción bien definido, donde poner al servicio del paciente nuestros conocimientos y con unas perspectivas de negocio interesantes a corto y medio plazo.
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